Los días pasaron lentos desde la noche que hable con Maritza por Messenger, no la quería ver, sabía que ella no era culpable de nada, que estaba en todo su derecho de querer a Bryan, pero no lo soportaba, la quería mucho, pero estar junto a ella y escuchar sus suspiros por Bryan, simplemente me mataban. Habían pasado alrededor de tres semanas donde la veía cuando me colaba a la clase de antropología de Diana mas evitaba hablarle, iniciando la cuarta semana la vi cerca a los pastos de la facultad, sentada y distraída, no soporte la escena y me acerque.
-Hola desaparecida- le dije.
-José!! Dónde has estado? TRES semanas que no sé de ti… no sabes todo lo que me ha pasado, te he extrañado TONTO! Porque te desapareciste así… -me dijo.
-No es que me haya desaparecido, pero la universidad me come pues, no es mi culpa- le mentí.
-Ah claro, como eres tan estudioso… - dijo soltando una risa.
-Bueno me acerque porque te vi triste, ahora que esta feliz, sigo mi rumbo
-Ah eso… este… si mejor hablamos otro día – me dijo, cambiando su rostro a tristeza-
-Encima, me botas, bueno, me voy chao.
-No, no, espera… -dijo mientras me cogía de la mano- lo que pasa es que…
En esos momentos empecé a volar, pero reaccione cuando me percate que se había quedado muda, me disculpe por lo ocurrido y me senté junto a ella para escucharla. Me empezó a contar que el día que me conto sobre lo de Bryan, luego que me desconectara de la nada, a lo que le pedí disculpas argumentando que hubo apagón (cuando en verdad apenas termine de leer lo que me dijo cerré sesión y apague la máquina para terminar en mi cama con mi almohada), le llego un mensaje de Bryan que decía:
“Tú sabes que eres todo para mí, lo de Maritza es solo una broma, nada es cierto, es por joderla, solo te quiero a ti Claudia, te amo. Bryan”
Al parecer Bryan había estado saliendo con Claudia, amiga de Fernanda, una amiga que tengo en común con Maritza, a quién había conocido unas semanas atrás. Había sido yo el encargado de presentarlos, quién diría que ahora estarían juntos. Me sentí tentado a pedirle disculpas a Maritza pues por mi culpa ella estaba sufriendo, me dijo que no debía hacerlo, que por lo menos eso la ayudo a ver la clase de persona que era Bryan. Para haberme vuelto un amigo cercano a él, no pensé que sería capaz de eso, desde lo ocurrido nos distanciamos, no había hablado con él y ahora menos quería hacerlo. Nuestra charla se prolongo por horas, luego de acompañarla a tomar su carro, me despedí y la vi partir.
Los días transcurrieron como de costumbre, no tenía ganas de buscarla, más ella tenía ganas de verme, me buscaba en mis salones y pasamos mucho tiempo juntos. Las tres semanas alejado de ella habían sido solitarias, ahora paraba con ella, mis amigos se acostumbraron a su presencia y sus amigas a la mía, poco a poco todos nos juntamos. Tras mucho tiempo de amigos y de guardar ese secreto me sentía listo para dar el siguiente paso y decírselo, mis amigos me decían que lo más probable es que ya lo sabía y que por eso debía hacerlo, pero yo buscaba estar seguro de lo que sentía para hacerlo.
Un día estábamos hablando por Messenger sobre la nueva película de magos que se estrenaría, en esos momentos, motivado por alguna fuerza, tome aire y digite en mi teclado la frase más difícil de decir: “Tenemos que hablar”. Ella puso un emoticón con cara de sorpresa y me dijo que ella también necesitaba hablar conmigo, que tenía que decirme algo importante. No dude en decirle para hablar el día siguiente, era sábado y no habría problema por las clases, aceptó y acordamos encontrarnos en el Mc Donald’s que se encuentra en la Av. La Marina a las 4 p.m. Solo le dije, seguido a fijada la hora, que debía irme a dormir porqué tenía que hacer algo en la mañana, le dije que se cuidara y que tenga dulces sueños. En verdad, solo quise retirarme para pensar que le diría, fue fácil acordar encontrarnos, más no lo sería decirle lo que siento. Poco a poco mientras pensaba en el gran paso que daría al día siguiente, caí dormido en mi cama.
Era ya sábado y me encontraba sentado frente a la computadora, eran las 3:00 p.m. aún tenía tiempo para llegar al lugar acordado con Maritza, por lo que me puse a jugar unas partidas de billar en internet. Cuando me di cuenta eran ya las 3:30 p.m., hora de partir, pero antes de eso decidí abrir mi “facebook” y ver las novedades. La página no se hizo esperar, cargo muy rápido, hice una vista global y cerré la ventana y le hice click al botón que decía “apagar”. Me dirigí al paradero y tome la primera couster que paso, igual todos esos carros pasaban por plaza san miguel, por ende, por el lugar acordado. Al llegar eran las 4:02 p.m. Maritza como siempre, no llegaba, aunque no se demoro mucho, a los 5 minutos había llegado al lugar. Nos saludamos con un beso en la mejilla, lo normal para dos amigos, seguido a esto le dije que tenía que decirle algo y ella me dijo que también, a lo que le pedí que me escuchara primero. Para esto empezamos a caminar mientras le contaba varias cosas que habían sucedido, como lo del las tres semanas en las que me aleje de ella, argumentando que me sentí fastidiado con lo que me conto. Ella intervino extrañada ante mis confesiones, cuando realizaba una pregunta le pedía solo me siga escuchando, que cuando terminará de hablar entendería todo. Así llegamos a un parque cuando termine de contarle las cosas que habían sucedido y porque mis reacciones. Nos sentamos en una banca del parque y tome aire para decirle lo que pasaba.
“Maritza, aquella noche que te conocí, fue genial. No sabes cómo me agrado conocerte y no cambiaría nada de aquel día y de ningún otro. Cada día que paso contigo es mejor que el anterior. Tú me has hecho muy feliz en este tiempo que te conozco, no me había pasado con nadie esto, sí me había fijado en chicas y me habían hecho sentir cosas, pero contigo es diferente. Durante mucho tiempo estuve pensando en esto, Leo me decía que me gustabas, no le creía, pero, ahora me doy cuenta que es así. Desde esa noche que te conocí fuiste especial para mí, como dice la canción de sin bandera, fue un “buenas noches, eras una chica más, después de cinco minutos ya eras alguien especial”. Sé que es raro, nos volvimos muy buenos amigos, pero me he dado cuenta que lo que siento por ti es más fuerte. Tú conoces mis desamores, tú conoces mi vida, tú sabes que jamás me he enamorado, por lo menos hasta ahora”.
Al escuchar esto Maritza empezó a llorar, José le dijo que era lo que tenía que decir, le dijo que no se preocupe, que el entendía todo, se paro y le dijo que ahora se tenía que ir. Maritza reaccionó, pero fue tarde cuando se puso de pie José ya había empezado a correr, ella empezó a hacerlo cuando vio que se detuvo y lo escuchó decir: “espero que seas muy feliz con Diego, sé que te quiere y que tú lo quieres, por favor cuídate, nos vemos”. A penas dijo eso salió corriendo, Maritza se quedo petrificada, no sabía como había sucedido, tenía en su cabeza dos pensamientos como José sabía lo de Diego, si el estado en facebook lo había cambiado antes de ir a encontrarse con él; y que pasaría con su amistad con José, el se había enamorado de ella. Ella lo conocía bien, sabía que él no usaría esa palabra sin no lo sintiese de verdad, sería posible que en verdad su gran amigo se haya enamorado de ella. Maritza estaba confundida, todo el camino de regreso a su casa estuvo pensando en lo ocurrido y en que podría hacer. La noche llego y ella esperaba que José se conectara para hablarle, pero la noche pasó y José no se conectó, intento llamarlo al celular, sin embargo, este estaba apagado. Al día siguiente, a las 6:30 a.m. un mensaje de texto llega al celular de Maritza, era de Leo, ella se levanto al sentir que el celular hacía ruido, vio el mensaje y pegó un grito, el celular calló al piso y se pudo leer…
“Maritza… tienes que ser fuerte… José falleció… ayer un carro lo atropelló, dicen que salió corriendo de la nada y el chofer no pudo detenerse, hoy es el velorio, si puedes me llamas para ir… Leo”


