Es en ese momento que contesto el teléfono en el que recuerdo esos momentos vividos. En especial, recuerdo como nos conocimos, cuando bajabas por la escalera y yo no tenía idea hasta que nos presentaron. Eras simpática, cabello negro, ojos medios chinos, tenias una blusa suelta y una falda corta. Recuerdo esas caminatas por la avenida, sin rumbo alguno, recuerdo aquel parque de arena que se volvió en nuestro parque de arena, pero sobre todo recuerdo aquel día en el que confiaste en mí. Ese día nos encontramos de casualidad, se te notaba algo apagada, algo triste, algo te sucedía. No sabía que era, pero quería descubrir que pasaba. Empezamos a caminar en nuestra habitual ruta a aquel parque de arena donde éramos solo tu y yo, donde podíamos estar tranquilos sin que nos molesten. No sabía como preguntarte que pasaba, pero tu diste el primer paso. Me contabas de ese amor que tanto te hacia sufrir por su forma de actuar, me contaste como es que aquel bello amor se había convertido en una pesadilla, era todo menos una relación. Fue la primera vez que te vi llorar, y seque tus lagrimas con mi mano, te abrase, lo hice lo mas tiernamente que pude, solo eso podía hacer. En ese momento me di cuenta que no iba a permitir que vuelvas a llorar, en ese momento me di cuenta que te quería. Te dije que podías hacer para solucionar las cosas, me agradecías. Cuando hablabas yo completaba tu oración, fue un momento, podría decirse, mágico. Después de que lloraste y que dimos una posible solución a tus problemas, me sonreíste, y sentí un cariño y un placer inmenso, tu sonrisa lo fue todo en ese momento.
Al recordar esto una lagrima sale de mis ojos, el sonido de una voz al otro lado del teléfono me hace reaccionar, solo para decir ‘gracias por avisarme’. Cuelgo el teléfono y me tiro sobre el sofá, es increíble que todo esto haya pasado, es increíble que tu ya te hayas marchado. Espero algún día volver a encontrarme contigo. Ahora solo descansa, pues conseguiste ese descanso eterno que tanto buscabas.
Al recordar esto una lagrima sale de mis ojos, el sonido de una voz al otro lado del teléfono me hace reaccionar, solo para decir ‘gracias por avisarme’. Cuelgo el teléfono y me tiro sobre el sofá, es increíble que todo esto haya pasado, es increíble que tu ya te hayas marchado. Espero algún día volver a encontrarme contigo. Ahora solo descansa, pues conseguiste ese descanso eterno que tanto buscabas.
