Dicen que las personas llegan cuando menos las esperas, pues este era ese caso. Era de noche, una noche fría y aburrida, para cuando el teléfono sonó. Una voz conocida pero misteriosa decía que estaba en camino. Ante esta noticia lo único que se escuchaba era carcajadas, quién pensaría que lo que comenzó como un chiste terminó siendo verdad. Alrededor de las 10 de la noche un pequeño taxi amarillo se estacionó enfrente de la morada, se observaban dos sombras dentro del carro. Una de ellas se movía buscando algo en su casaca, luego de unos cinco minutos, ambas sombras juntaron sus manos y tras otro minuto de silencio una de las puertas se abrió dejando salir a la sombra que se encontraba al lado derecho.
No pasaron ni dos segundos y una ráfaga de viento paso por mi lado, bajo las escaleras, abrió la puerta, siguió bajando escaleras, volvió a abrir otra puerta y termino en los brazos del desconocido. Un enano se le había colgado, en realidad una enana, y por unos minutos permaneció ahí, seguido eso pasaron a recorrer el camino de subida a la pequeña pero cómoda casa que esperaba al desconocido. Al llegar al último peldaño de la escalera los abrazos fueron lo de menos, el hombre mayor que había permanecido sentado en la sala se paró y no dejaba de soltar sus lágrimas, todos estaban felices. Yo me sentía feliz, pero no sabría explicar el porque, decir que conozco a desconocido seria mentir, porque en realidad no lo conozco. Algunos dicen que si, pero yo sé que en realidad no es así.
Mientras todos se acomodaban y conversaban yo me sentía apartado, me sentía un ignorante sobre lo ocurrido, mi cuerpo estaba cansado, lo que sentía en el momento era un junte de felicidad y confusión, ¿cómo me puede hacer feliz ver a alguien que no conozco? No lo sé, confundido por el momento me dirigí a mi cuarto, al principio nadie noto a donde fue ese escritor, la llegada del desconocido acaparó toda la atención. Seria raro que viera sido diferente, hasta donde tengo entendido ese desconocido no aparecía desde hace 3 años, algunos lo habían visto antes pero porque lo buscaron. Para cuando reaccione era el día siguiente, al llegar a mi cuarto me había desmayado en la cama y profundamente descansaba, abrí los ojos y no recordaba las cosas que pasaban, tenía clases muy temprano por lo que seguí con mi rutina un baño, planchar la ropa, cambiarme, tomar desayuno y correr a la universidad (en verdad, correr es exagerado, pues cuando tengo clases temprano me llevan en carro).
Mientras me encontraba dirigiéndome a tomar desayuno lo vi., el desconocido estaba en la sala durmiendo en un colchón gigante. En ese momento recordé todo, pero no había mucho tiempo así que fui a la cocina y termine mi desayuno. Durante esa mañana no me concerté en clases, solo quise llegar a mi casa y encontrar al desconocido recordar bien como es que él había llegado el porque desaparecía y quizá ver si abonaba algo a un pobre vagabundo de los estudios. Cuando terminaron mis clases en la mañana me dirigí a mi casa, apresurado para poder encontrar al desconocido pero para cuando llegue el no estaba. La sala estaba revuelta las cosas tiradas en el colchón y ningún rastro de él. Me dedique a esperar hacer tiempo, hasta alrededor de las 5:15 que llego en un taxi. No tuve tiempo de hablar con él solo atine a abrirle la puerta darle mi llave de la casa y salir porque tenía clase en menos de media hora.
Al parecer el destino no quería que descubriera el misterio del desconocido. Tras una clase de historia en la cual no sucedió nada interesante, salí corriendo, mi padre me iba a ir a recoger de la universidad, es algo bueno ahorro pasaje y todo pero mi padre es muy puntual si uno no está a la hora indicada te deja. Nos dirigimos a plaza algo extraño sucedía, pues no es normal eso. En plaza nos encontramos con el desconocido que estaba comprando algo, luego de 1 hora de compra y caminata por el centro comercial, nos dirigimos a cenar a un restaurante. El desconocido estaba invitando, porque lo haría? Acaso quería agradecer la hospitalidad?
Fue una cena agradable, las risas no paraban, desde el cuento de cómo su hija quedo atrapada en un hueco que había entra su cuna y la cama donde dormían sus padres hasta como es que la empresa en la que trabaja ahora lo necesitaba mucho al ser el único que podía trabajar con el sistema. Cada momento que pasaba sabía más y a la vez menos del desconocido.
Esa noche, ya en casa, el desconocido se puso a tocar la guitarra, mi padre trajo el rico Cuba Libre y nos pusimos a tomar junto a mi primo. No sé si fue el trago o el momento que me hizo recordar algunas viejas historias con el desconocido. Algunas de su etapa de hippie, de su época de rockero, de músico cosa que siempre fue, etc. Ese momento fue raro, al fin desperté y reaccione, tenía a mi hermano sentado enfrente mío, separados por el colchón que yacía en el medio de la sala. El viento corría por mis mejillas permitiéndome darme cuenta de las lágrimas que me salían por el frío que se sentía en mis mejillas, no puedo creer que aquel desconocido que no veía hacia dos años al fin haya regresado, a pesar que solo fuese por dos noches...
La noche acabo pronto pues todos teníamos que descansar, al día siguiente una misión había. Eran las 7 a.m. cuando todos se levantaron cambiaron tomaron desayuno y se embarcaron en la misión. El objetivo estaba a unos 40 minutos en carro, una viejita no sabia lo que le esperaba. Alrededor de las 9 a.m. llegamos al lugar destinado, no pasaron ni dos segundos para que empezaran a salir personas a abrazar al desconocido. En un abrir y cerrar de ojos este ya no se encontraba, lo habían secuestrado al segundo piso, mientras el se encontraba arriba yo me dirigí al primer piso junto a mi padre, la viejita se encontraba con su andador toda fatigada y desconcertada por la visita. Mi papá le pronuncio la palabra “sorpresa” y la viejita dejo el andador, se asomo a la puerta y de la escalara viajaba el desconocido. El aspecto de aquella viejita decaída cambio totalmente un aura radiante ahora estaba alrededor de ella, por sus mejillas caían lágrimas de felicidad, lágrimas que no podía aguantar y que hace tiempo las tenía guardadas.
Aquella viejita no podía dejar de conversar y abrazar al desconocido, era maravilloso verla así, pues debido a una enfermedad que le dio su habla empezó a perder por sus trabadas y su desesperación al no poder decir lo que quería. Este desconocido tenía ese poder, logro curar a la viejita con solo llegar, a lo que me pongo a pensar que pasaría si algún día el desconocido trae a su hija para que la abuela la conozca.
El reencuentro no duro mucho tiempo, a las 11 el joven debía partir pues una camioneta lo recogería para regresarlo y llevarlo a donde el trabajo y su familia lo esperaban. Pero aún así el desconocido aprovecho al máximo su tiempo, lamentaba mucho alejarse de su familia pero tenía que hacerlo. Antes de irse prometió regresar pronto con su hija, espero que cumpla esta vez, ya que muchas veces ha prometido lo mismo. Con un fuerte abrazo y un saludo de todos partió alejándose poco a poco, mientas que yo le gritaba “regresa pronto hermano, te estaré esperando” y al mismo tiempo una lágrima caía de mi mejilla al suelo.
No pasaron ni dos segundos y una ráfaga de viento paso por mi lado, bajo las escaleras, abrió la puerta, siguió bajando escaleras, volvió a abrir otra puerta y termino en los brazos del desconocido. Un enano se le había colgado, en realidad una enana, y por unos minutos permaneció ahí, seguido eso pasaron a recorrer el camino de subida a la pequeña pero cómoda casa que esperaba al desconocido. Al llegar al último peldaño de la escalera los abrazos fueron lo de menos, el hombre mayor que había permanecido sentado en la sala se paró y no dejaba de soltar sus lágrimas, todos estaban felices. Yo me sentía feliz, pero no sabría explicar el porque, decir que conozco a desconocido seria mentir, porque en realidad no lo conozco. Algunos dicen que si, pero yo sé que en realidad no es así.
Mientras todos se acomodaban y conversaban yo me sentía apartado, me sentía un ignorante sobre lo ocurrido, mi cuerpo estaba cansado, lo que sentía en el momento era un junte de felicidad y confusión, ¿cómo me puede hacer feliz ver a alguien que no conozco? No lo sé, confundido por el momento me dirigí a mi cuarto, al principio nadie noto a donde fue ese escritor, la llegada del desconocido acaparó toda la atención. Seria raro que viera sido diferente, hasta donde tengo entendido ese desconocido no aparecía desde hace 3 años, algunos lo habían visto antes pero porque lo buscaron. Para cuando reaccione era el día siguiente, al llegar a mi cuarto me había desmayado en la cama y profundamente descansaba, abrí los ojos y no recordaba las cosas que pasaban, tenía clases muy temprano por lo que seguí con mi rutina un baño, planchar la ropa, cambiarme, tomar desayuno y correr a la universidad (en verdad, correr es exagerado, pues cuando tengo clases temprano me llevan en carro).
Mientras me encontraba dirigiéndome a tomar desayuno lo vi., el desconocido estaba en la sala durmiendo en un colchón gigante. En ese momento recordé todo, pero no había mucho tiempo así que fui a la cocina y termine mi desayuno. Durante esa mañana no me concerté en clases, solo quise llegar a mi casa y encontrar al desconocido recordar bien como es que él había llegado el porque desaparecía y quizá ver si abonaba algo a un pobre vagabundo de los estudios. Cuando terminaron mis clases en la mañana me dirigí a mi casa, apresurado para poder encontrar al desconocido pero para cuando llegue el no estaba. La sala estaba revuelta las cosas tiradas en el colchón y ningún rastro de él. Me dedique a esperar hacer tiempo, hasta alrededor de las 5:15 que llego en un taxi. No tuve tiempo de hablar con él solo atine a abrirle la puerta darle mi llave de la casa y salir porque tenía clase en menos de media hora.
Al parecer el destino no quería que descubriera el misterio del desconocido. Tras una clase de historia en la cual no sucedió nada interesante, salí corriendo, mi padre me iba a ir a recoger de la universidad, es algo bueno ahorro pasaje y todo pero mi padre es muy puntual si uno no está a la hora indicada te deja. Nos dirigimos a plaza algo extraño sucedía, pues no es normal eso. En plaza nos encontramos con el desconocido que estaba comprando algo, luego de 1 hora de compra y caminata por el centro comercial, nos dirigimos a cenar a un restaurante. El desconocido estaba invitando, porque lo haría? Acaso quería agradecer la hospitalidad?
Fue una cena agradable, las risas no paraban, desde el cuento de cómo su hija quedo atrapada en un hueco que había entra su cuna y la cama donde dormían sus padres hasta como es que la empresa en la que trabaja ahora lo necesitaba mucho al ser el único que podía trabajar con el sistema. Cada momento que pasaba sabía más y a la vez menos del desconocido.
Esa noche, ya en casa, el desconocido se puso a tocar la guitarra, mi padre trajo el rico Cuba Libre y nos pusimos a tomar junto a mi primo. No sé si fue el trago o el momento que me hizo recordar algunas viejas historias con el desconocido. Algunas de su etapa de hippie, de su época de rockero, de músico cosa que siempre fue, etc. Ese momento fue raro, al fin desperté y reaccione, tenía a mi hermano sentado enfrente mío, separados por el colchón que yacía en el medio de la sala. El viento corría por mis mejillas permitiéndome darme cuenta de las lágrimas que me salían por el frío que se sentía en mis mejillas, no puedo creer que aquel desconocido que no veía hacia dos años al fin haya regresado, a pesar que solo fuese por dos noches...
La noche acabo pronto pues todos teníamos que descansar, al día siguiente una misión había. Eran las 7 a.m. cuando todos se levantaron cambiaron tomaron desayuno y se embarcaron en la misión. El objetivo estaba a unos 40 minutos en carro, una viejita no sabia lo que le esperaba. Alrededor de las 9 a.m. llegamos al lugar destinado, no pasaron ni dos segundos para que empezaran a salir personas a abrazar al desconocido. En un abrir y cerrar de ojos este ya no se encontraba, lo habían secuestrado al segundo piso, mientras el se encontraba arriba yo me dirigí al primer piso junto a mi padre, la viejita se encontraba con su andador toda fatigada y desconcertada por la visita. Mi papá le pronuncio la palabra “sorpresa” y la viejita dejo el andador, se asomo a la puerta y de la escalara viajaba el desconocido. El aspecto de aquella viejita decaída cambio totalmente un aura radiante ahora estaba alrededor de ella, por sus mejillas caían lágrimas de felicidad, lágrimas que no podía aguantar y que hace tiempo las tenía guardadas.
Aquella viejita no podía dejar de conversar y abrazar al desconocido, era maravilloso verla así, pues debido a una enfermedad que le dio su habla empezó a perder por sus trabadas y su desesperación al no poder decir lo que quería. Este desconocido tenía ese poder, logro curar a la viejita con solo llegar, a lo que me pongo a pensar que pasaría si algún día el desconocido trae a su hija para que la abuela la conozca.
El reencuentro no duro mucho tiempo, a las 11 el joven debía partir pues una camioneta lo recogería para regresarlo y llevarlo a donde el trabajo y su familia lo esperaban. Pero aún así el desconocido aprovecho al máximo su tiempo, lamentaba mucho alejarse de su familia pero tenía que hacerlo. Antes de irse prometió regresar pronto con su hija, espero que cumpla esta vez, ya que muchas veces ha prometido lo mismo. Con un fuerte abrazo y un saludo de todos partió alejándose poco a poco, mientas que yo le gritaba “regresa pronto hermano, te estaré esperando” y al mismo tiempo una lágrima caía de mi mejilla al suelo.
“A veces creemos conocer a una persona pero en realidad no sabemos mucho de ella.”
Este post está dedicado a mi hermano, una persona que conozco desde que nací pero, al mismo tiempo, es un desconocido para mí.
Este post está dedicado a mi hermano, una persona que conozco desde que nací pero, al mismo tiempo, es un desconocido para mí.
