domingo, 15 de febrero de 2015

Y si... (parte 2)

Eran las 8:15 p.m. de aquel domingo, Luis se encontraba frente a la computadora escribiendo y riendo sin parar, cuando escuchó que su papá se acercaba.

-Baja el volumen.
-Pero papá, no estoy escuchando música.
-Pero te escucho reír hasta mi cuarto y quiero dormir.
-Está bien, lo siento. ¿Ya llegó mamá?
-No. Tú sabes que cuando le entra la locura no regresa hasta altas horas de la madrugada. Dios sabe a dónde irá.
-… Bueno, quizás si te disculparás…
-¿Disculparme? ¿Yo? Acaso es mi culpa que su comida sea asquerosa?
-Pero papá, mamá trabaja todos los días, hoy como nunca se le dio por cocinar y que le reproches que…
-¡CALLATE! Esta es mi casa y yo puedo opinar lo que se me dé la gana. ¿Entiendes? Así que mejor ahórrate tus comentarios antes que te corte la luz.

Luego de esto, el papá de Luis cerró la puerta con fuerza. Luis volvió a ver la pantalla, dónde Anna le había dejado varios mensajes y el último decía si es que el seguía ahí, a lo que Luis atinó a responderle que sí y lo disculpe que había estado hablando con su papá.
Llevaban varias horas hablando, desde que Luis le envió ese mensaje en la tarde. Anna había tardado un poco en responder, según le explicó porque no tenía megas en su celular en el momento que el le escribió y fue recién cuando llegó a su casa que pudo tener señal wifi en su celular y recibir el mensaje. Él le había pedido disculpas por haberla agregado así de la nada, pero que creía que si se habían encontrado era por algo. Ella le agradeció el haberla buscado y le dijo que tenía razón, que por algo pasaban las cosas.
Así pues, toda la tarde y parte de la noche habían estado actualizándose el uno al otro sobre todas las cosas que les pasaron desde aquella clase de Publicidad uno con Jiménez, y hablaban sobre ellos. Fue una conversación muy amena y llena de risas y buenas historias. Hasta que Luis hizo una pregunta que desencadenó muchas cosas.

-Y bueno, así fue como quedaron las cosas con Melissa – dijo él.
-Wow, fue algo serio entonces, al menos por parte de ella.
-Sí… pero yo le dije que no Podía ser. Conozco a Miguel desde pequeño, es mi mejor amigo y siempre me ha apoyado… Este roche con su hermana hubiera fregado muchas cosas. Además, yo siempre la vi como una hermana menor, no podía ser.
-A veces nos llega a gustar alguien de quién no debemos enamorarnos…
-Sí pues, a veces pasa eso… y tú? Ayer estabas bien arreglada, te ibas a ver con alguien, no?
-Bueno…
-Oh vamos, yo sé que sí.
-Sí. Me iba a ver con un amigo, pero es que no sé qué pasa con él.
-¿Por qué lo dices?
-Creo que le gusto… y él me parece simpático y me agrada, pero no sé si sea buena idea estar con él…
-¿Por qué?
-Es que… pucha, no sé… Creo que a mi amiga Dalia también le gusta, y no quiero hacerme problemas.
-Pero si es así, no es tu culpa… Él es el que eligió, y te eligió a ti. Tiene buenos gustos.
-Jajaja, gracias. Y sí, si se eso, pero igual pues…
-En verdad te entiendo, pero creo que deberías hablar con ella y decirle. No sé… Primero tu felicidad, ¿no?
-Puede que tengas razón… ya veré…
-Oye, sabes cómo se dice espejo en japonés?
-¿Qué? No…
-AKI TOY!! Jajajaja
- Jajajaja, bien sonso eres…
-jajaja, tantito…

Y así siguieron conversando hasta pasadas la media noche que se despidieron e intercambiaron números, para hablarse por el “whatsapp”.

Conforme pasaron los días las conversaciones siguieron y aumentaron, ya no solo hablaban por Facebook, sino también por whatsapp y hasta por teléfono. A veces incluso hablaban por dos medios a la vez. Ambos desarrollaron una química increíble y eso se volvió un escape para Luis y los problemas en casa.

Pero las cosas cambiarían muy pronto. Un día Anna le empieza a hablar a Luis, diciéndole que tiene algo que contarle, que era muy importante. Él le dice que le vaya diciendo, pero que tardaría en responder porque está ayudando no voluntariamente a su papá con un trabajo.
Para cuando terminó Luis se puso a leer los mensajes de Anna…

-Se me mandó!!!
-Raúl al fin de me mandó! Fue muy lindo! Lo hizo en el malecón, llevó un globo en forma de corazón al atardecer y me dijo para ser su enamorada! Pero antes de eso me fue entregando varios papelitos con mensajes de cosas que le agradaban de mí! Te juro que lo pensé en un inicio pero luego dije que debía darme la oportunidad de ser feliz y le dije que si!!!
Estoy tan feliz Luis, no sabes! Ya te he contado de él y las veces que salíamos, y todo, pero al fin se animó y él mismo habló con Dalia, para que no hiciera problemas y ella entendió y le dijo que sea feliz conmigo.

Luis terminó de leer el mensaje y se quedó helado. Se sintió fastidiado, por alguna razón no se alegró. Le dolió el leer eso. Sin embargo, no iba a decir eso. Ni conocía al chico, solo las cosas que Anna le había contado. Fácil y era buena gente, fácil y si valía la pena… Pero el sabía que eso no importaba, igual le dolía. Pero no podía decirlo, tenía que tragarse el orgullo y responder como lo que era: su amigo.

-Oh, Anna! Que genial! Felicitaciones flaca! Te mereces lo mejor! Ojala te vaya muy bien.
-Sí! No sabes lo emocionada que estoy. Soy feliz.
-Oye, pucha, am tengo que irme, aún no acabo las cosas de mi papá. Hablamos luego, si?
-Está bien, no te preocupes. No te vayan a gritar por mi culpa.

Luis dejo el celular sobre su cama y se echó boca arriba a pensar. No quería admitir lo que pasaba por su mente, pues esto implicaría muchas cosas. ¿Él celoso? ¿Le dolió? ¿Anna con enamorado? Tantas cosas que pensar y que negar, pero por más que intentaba todo se respondía solo. Pero no podía ser, él sabía que tenía que bloquear esos pensamientos, así que decidió alejarse de ella un poco. Durante la semana no le hablaría, eso haría. Así poco a poco se le pasaría. No sería tan difícil, ya que igual iba a trabajar con su papá y en las cosas de la casa. Y es que como Luis no había conseguido trabajo, su papá lo había cogido como un practicante más para que lo ayude con sus cosas de contabilidad. Así pues, Luis pasaba los días ingresando boletas y facturas a un sistema que su papá manejaba. Era algo sin paga, ya que su padre aseguraba que suficiente era con pagarle los estudios. Y Luis no podía negarse, ya lo había intentado. Su madre no se había opuesto a esa medida. De por sí, su madre cada vez menos aparecía en su casa. Siempre estaba de viaje de negocios o se quedaba en la oficina hasta tarde. A veces Luis pensaba que lo hacía solo para evitar a su papá. Además… en dos días sería eso… Lo había olvidado por completo. En dos días tendría una reunión que él hubiese querido evitar, pero que no podía. Anna había logrado apartar de su mente toda esa situación y su papá no hablaba de ello, por lo que fue fácil olvidarse.

Pasaron los días y Anna le mandaba mensajes a Luis, él solo no respondía. Incluso llegó a llamarlo pero él contestó diciendo que no podía hablar por temas con su papá. Al tercer día Luis no aguantó y le respondió por whatsapp.

-… Hola Anna – dijo él.
-Hola Luis…
-Quizás estés enojada conmigo, pero déjame explicarte…
-¿Qué me vas a explicar? Si no querías hablar conmigo me lo hubieras dicho, así te habría dejado en paz.
-No Anna, no es eso…
-¿Entonces qué?
-… es que…
-¿Es que qué? Dime, ¿Por qué lo hiciste?
-Las cosas en mi casa no han estado bien y esta época es muy complicada. Hay cosas que son mejor que te las diga de frente. En verdad lamento si te hice sentir mal. No ha sido mi intención. Lo siento.
-… si no te quisiera tanto en tan poco tiempo te mandaría lejos. Pero te extrañé idiota. Eres mi mejor amigo.
-Lo siento…
-Ya, ya fue. Solo no lo vuelvas a hacer.
-Vale, no lo volveré a hacer.
-Más bien dime que ha sido de ti, como va todo por casa…
-Pues ahí… prefiero no hablar de eso. ¿y tú?
-Bien, la verdad. Oye, tengo una idea, ¿qué te parece salir con Raúl y conmigo? De paso que lo conoces y me compensas por dejarme de hablar por CINCO días!
-Lo siento, lo siento… cuántas veces más debo decirlo…
-Unas cien. ¿Qué te parece mi idea?
-Bueno…
-Ala, que emocionado.
-Es que no sé, me sentiría como violín…
-Hmmm… pero pero, puedo llevarte a una amiga. No hay problema con eso. Vamos, di que si, yo le he hablado de ti y quiero que lo conozcas.
-Ya, está bien. Solo porque me caes bien.
-Jaja, idiota. Bueno, entonces que te parece mañana en la tarde. Podemos ir a pasear a plaza y quizás al cine.
-Hmm… ya, está bien. Mañana entonces. A las 4 p.m.?
-Perfecto. Le diré a Raúl. ¿A qué amiga quieres que lleve?
-.. No sé, ya tu ve.
-Listo, entonces así quedamos. Más bien te dejo, iré a un bar con Raúl, cuídate.
-Un bar… osu, tú si… Diviértete… cuídate…
-Gracias! Chau, un beso.

Y así fue como Luis sentenció su suerte, no solo rompió su promesa de alejarse, sino que había acordado salir con Anna y su nuevo enamorado. Y para su suerte, ella lo iba a emparejar con una amiga de ella. ¿Qué podría hacer? ¿Qué debía hacer? ¿Acaso debía aprovechar a ponerse coqueto con la chica y buscar sacarle celos a Anna? ¿Acaso debía no ir? No, sí hacía eso Anna no se lo perdonaría. Y perder a Anna es algo que él no quería hacer. Él tenía que ir, sí o sí. Aunque tenga que soportar ver al chico que… que le ganó el corazón a Anna.
El solo pensar eso le dolía, pero ya no podía hacer nada. Era una realidad que tenía que aceptar. Definitivamente esa no había sido la semana para él. Todo había ido de mal en peor. Y el dejarle de hablar a Anna complicó otras cosas, pues se dio cuenta de la verdad que había detrás de tantas peleas entre sus padres. No sé lo dijo a Anna, pero la verdadera razón por la que le había vuelvo a hablar es que necesitaba despejar la mente. AL fin y al cabo, no es fácil enterarse que tu madre tiene un amante y que tus padres se están divorciando.
Luis no quiso pensar más, se tiró en su cama y se puso a escuchar sin bandera. Las lágrimas solas iban cayendo, y poco a poco se quedó dormido…


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Estudiante de Publicidad de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Que en sus momentos de inspiración escribe todo aquello que se le viene a la mente.